lunes, 20 de agosto de 2018

El punto cero, en donde la nada se vuelve todo.

La nada, ese bloqueo en el que a veces solemos por un instante caer y que es necesario para detenernos a pensar y vibrar en otra sintonía, aclarar nuestra mente, sacudirnos un poquito, entrar en desbalance, para luego volver a la acción y retomar el rumbo con más claridad y dirección, estar por un momento en oscuridad para volver a la luz, ese stop que necesitamos para tomar impulso y levantarnos con más fuerza a la batalla, tanto en alguna dificultad por la que estemos atravesando como en nuestro plano personal, laboral, emocional, hace falta entrar en vacío de vez en cuando y extraer lo que nos estanca para llenarnos de nuevo con una energía renovada, cuando no logramos ver solución alguna, cuando no surgen las ideas, que hasta pensamos podría ser el final de algo y aún cuando podría ser así éste colapso o ese fin puede tornarse hacia un nuevo comienzo, hacia nuevas oportunidades, tener otra perspectiva, otro pensamiento, nuevos aprendizajes y experiencias, desde nuestra esencia, volviendo a nuestro centro, retomando el equilibrio, con mayor detenimiento, control y dominio de si y de las situaciones que enfrentamos, o simplemente dar continuidad a lo que veníamos haciendo antes de ello pero con otra visión más clara, sabiendo reconocer que en cada punto cero que podamos en algún momento tener siempre hay algo nuevo que aprender y teniendo presente que no durara para siempre, no engancharnos en la situación, pues en la manera que fluyas todo lo demás ira fluyendo y tomando su curso para seguir el camino, o iniciar uno nuevo ;)

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